12.6.12

La inmigración en Francia

La inmigración en Francia En Francia, la instrumentalización de la cuestión migratoria ha sido históricamente el hecho de la extrema derecha. Ahora, la derecha tradicional ha roto la barrera republicana y no vacila en retomar esta temática y estigmatizar a los inmigrantes. Frente a este discurso, de convicción o de circunstancia, destinado a designar un chivo expiatorio de la crisis económica y social que asola Europa, resulta interesante confrontar la retórica con la realidad de las cifras. En Francia, en plena campaña electoral para las legislativas de los días 10 y 17 de junio de 2012, la derecha y la extrema derecha han enfocado su discurso en el tema de la inmigración y el miedo al extranjero. Marine le Pen, presidenta del Frente Nacional (FN - extrema derecha) y la Unión por un Movimiento Popular (UMP - derecha) se muestran unánimes al respecto: el principal problema de Francia sería el inmigrante, responsable de las dificultades económicas y sociales del país, o sea del déficit público y el desempleo. De modo clásico, le Pen acusa a la inmigración, oficialmente evaluada en 200.000 entradas al año, de ser la responsable de todos los males: “La inmigración representa un costo importante para la comunidad nacional”. 1 Se ha comprometido entonces a reducirla en un 95%, es decir limitarla a 10.000 entradas anuales. 2 Durante la campaña presidencial, el candidato de la UMP, Nicolas Sarkozy, cuyo asesor privilegiado Patrick Buisson es un tránsfuga de la extrema derecha, no vaciló en retomar el discurso de la extrema derecha y denunciar la invasión migratoria procedente de África: “Si las fronteras de Europa no se protegen de una inmigración descontrolada, de la competencia desleal y del dumping , ya no habrá un modelo francés y tampoco una civilización europea. Si construimos Europa es para estar protegidos, no para dejar que se destruyan nuestra identidad y nuestra civilización”. 3 Para la UMP, los problemas de Francia se explicarían por la presencia de una población extranjera demasiado numerosa en Francia. El presidente candidato Sarkozy insistió en ello: “Estamos padeciendo las consecuencias de cincuenta años de inmigración”. 4 Según la UMP, que se ha comprometido a reducir a la mitad la cifra de la inmigración legal en Francia 5 , “hay demasiados inmigrantes en Francia”. 6 Las cifras de la inmigración Así, según los turiferarios de la “identidad nacional”, el desempleo y el déficit público se deberían al número demasiado elevado de inmigrantes en Francia. Conviene ahora analizar las cifras de la inmigración legal y confrontarlas con la validez de esta aserción. Primero, al contrario de lo que afirma Marine le Pen, Francia no es el primer destino de los inmigrantes en Europa sino el quinto, detrás del Reino Unido, Italia, España y Alemania. 7 Por otra parte, la inmigración europea, la reunificación familiar y los estudiantes extranjeros representan el 80% de la inmigración total en Francia. Así, resulta imposible para el Estado francés actuar sobre los dos primeros grupos sin contravenir las convenciones internacionales, y particularmente la Convención Europea de los Derechos Humanos en lo que se refiere a la reunificación familiar. El único margen de maniobra concierne al número de estudiantes. Resulta difícil imaginar que la nación francesa cierre sus puertas a esta categoría y se prive de lo que constituye su resplandor internacional, o sea la excelencia de sus universidades. En efecto, el 41% de los estudiantes de doctorado en Francia son extranjeros. 8 Según las cifras de la Oficina Francesa de la Inmigración e Integración, entre los 203.017 extranjeros (de fuera de la Unión Europea) acogidos en 2010, se encontraban 84.126 personas concernidas por la reunificación familiar (41,4%), 65.842 estudiantes (32,4%) y 31.152 inmigrantes económicos. Se descubre así que la inmigración económica sólo ocupa el tercer rango. 9 En realidad, la inmigración es una necesidad económica para Francia. En efecto, la realidad de las estadísticas contradice las alegaciones relativas al impacto negativo de los flujos migratorios sobre la economía francesa (desempleo y déficit). Un estudio del Ministerio de Asuntos Sociales relativo al costo de la inmigración sobre la economía nacional revela que los inmigrantes, lejos de gravar el presupuesto de las prestaciones sociales, traen cada año a las finanzas públicas la suma de 12.400 millones de euros, contribuyendo así al equilibrio del presupuesto nacional y al pago de las pensiones. Así, éstos reciben del Estado 47.900 millones de euros (retiros, ayudas para la vivienda, ayuda a los desempleados, ingreso mínimo, ayudas para la familia, prestaciones de salud, educación) y aportan 60.300 millones (cotizaciones sociales, impue

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